miércoles, 10 de abril de 2013

DANZA ORIENTAl


"DANZA ORIENTAL Y LA SALUD
de A Uveka, 
el lunes, 10 de enero de 2011 a la(s) 11:43 ·



La danza oriental, “Raks Sharki” en árabe, conocida popularmente como la danza del vientre, se baila desde hace siglos en una gran variedad de estilos en todos los países árabes del oriente medio y oriente próximo, desde Marruecos pasando por Turquía hasta incluso Grecia.

El disfrute de esta danza ofrece numerosos beneficios para la salud de cualquier persona, sea mujer u hombre que la practique. Lo que nos aportar, tanto en términos fisiológicos como psicológicos como en su contribución espiritual, la coloca a la altura de las disciplinas milenarias tales como el Yoga o el Tai-Chi, siendo además una forma de arte. Es una de las danzas más antiguas del mundo, que, con toda naturalidad, entrelaza el elemento espiritual con el erótico, y además alberga un poderoso potencial terapéutico.

Originada en los cultos a la fertilidad del hombre y de toda la naturaleza, expresa con sus movimientos los ciclos de la vida, la sensualidad y el juego de la seducción, otorgando el protagonismo al vientre como la fuente de la fecundidad. Hasta hoy en día, especialmente en Egipto, es costumbre contratar a las bailarinas para que actúen en las bodas, y durante la ceremonia, los novios suelen sacarse una foto con sus manos posadas encima del vientre de la bailarina.


Beneficios para la salud física:

A diferencia de otras danzas, que expresan el ritmo y las tensiones armónicas y emocionales con pasos, desplazamientos y giros, ésta consiste principalmente en el trabajo muscular del vientre y torso, y en los movimientos de cadera. De ese modo, fortalece la estructura muscular de todo el cuerpo, en especial la zona abdominal y pélvica, glúteos, piernas y brazos.

En clase se corrigen los vicios posturales y se mejora la alineación del cuerpo (de la columna vertebral, de las piernas, en especial las rodillas, del movimiento de báscula de las caderas, etc.). La Danza del vientre mantiene y desarrolla mayor flexibilidad articular y la salud de los huesos, siendo recomendable tanto para las personas sanas como para las que necesitan retrasar o aliviar los efectos del reuma y artrosis, e incluso, compensa el avance de la descalcificación y osteoporosis.

Gracias a sus movimientos circulares y ondulantes mantiene joven la columna vertebral, sobre todo en la zona cervical, lumbar y cintura escapular. Así, evita la rigidez y retrasa el colapso final de las lumbares, fenómeno que nos alcanza con el paso de los años, seguido del bloqueo energético, ya que la zona lumbar coincide con el primer y el segundo chakra, es decir, el de los órganos sexuales y del centro energético ubicado a la altura del ombligo.

Tanto a nivel energético como respecto al funcionamiento del sistema respiratorio aporta beneficios similares a los de ejercer Yoga o Tai-Chi. Fortalece el sistema nervioso mediante relajación, concentración y ejercicio físico, tanto suave como muy dinámico, al ritmo de la música árabe de antigua tradición, caracterizada por fuertes ritmos percusivos, aportando así un elemento de musicoterapia.


Beneficios para la salud psíquica:

La danza oriental no pone límite de edad a quien quiera disfrutar de ella. Conduce al bienestar y el equilibrio psíquico mediante la actividad física combinada con la relajación y meditación al ritmo de la música. Fortalece la autoestima y la confianza en uno mismo. Permite desconectar de las tensiones y problemas, de la actividad mental e intelectual. Ayuda a reencontrarse y a sentirse a gusto consigo mismo. Enseña a esforzarse por aprender y mejorar mediante ejercicios de perfeccionamiento de la técnica del movimiento, que sirve de paralelismo con la vida cotidiana. Aprenden a buscar la misma satisfacción del esfuerzo y recogida de sus frutos en cualquier campo de la vida.

Permite desinhibirse y vencer barreras psicológicas y también acaba con la timidez. Con su sutileza, sensualidad, elegancia y erotismo, la danza oriental le hace hallar dentro de sí mismo la belleza, tanto física como espiritual, que procede de la emoción que trasluce el cuerpo al disfrutar de las artes milenarias de la música y la danza. Le brinda la ocasión de experimentar sensaciones y sentimientos positivos y placenteros.

Se recomienda especialmente a las mujeres que aprovechen el enorme potencial que contiene esta danza y que la utilicen como un modo de explorar y disfrutar de su naturaleza femenina, participando en este arte, tan divertido como saludable, tan espiritual como erótico y tan elegante como sugerente.


Autora: Ma RománBailarina y Profesora de Danza OrientalEscuela de Danza Oriental “El- Oasis”Madrid



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